Si sus propósitos de 2018 incluyen invertir en bienes raíces, asegure sus arriendos

La ley del inversionista es no poner todos los huevos en la misma canasta y en esa diversificación de frentes de inversión, tradicionalmente en Colombia una de las opciones con mayor acogida tiene que ver con la compra de inmuebles para arrendamiento.

En el país, según las cifras oficiales del Dane (Encuesta Nacional de Calidad de Vida -ECV- 2016), el 36,8% de los hogares viven en arriendo, evidenciando que hay un amplio mercado para los arrendadores, quienes buscan que su inversión sea rentable y genere los ingresos esperados.

En muchos de los casos, la cuota del crédito hipotecario se paga con el valor del canon de arrendamiento del inmueble por lo que es indispensable contar, cumplidamente, con los pagos por parte del arrendatario; sin embargo, algunos inquilinos no tienen siempre la solvencia necesaria para cumplir con las fechas o si se presenta una eventualidad dejan de pagar. ¿Cómo mitigar un riesgo como ese? Con pólizas de arrendamiento.

De acuerdo con Diana Posada Larrarte, directora de arrendamiento de Seguros Mundial, “con este tipo de pólizas, al arrendador le damos la garantía de que si el arrendatario no paga, la aseguradora paga por él”.

¿Cómo se toman estos productos?

Un arrendador interesado en que su inversión esté asegurada, debe pedirle al potencial arrendatario que adelante un proceso de estudio con una aseguradora. En el caso de Seguros Mundial, el proceso es muy simple, se requiere de un deudor solidario si el valor del canon más administración es de entre $400.000 y $1.500.000. Ambos, tanto el arrendatario como el deudor solidario, deben tener ingresos de, por lo menos, el equivalente al doble del valor a pagar.

Para el caso de arriendos mayores a $1.500.000, se requiere de dos deudores solidarios, y que además de cumplir el requisito anterior, uno de ellos tenga finca raíz. Si el arrendatario no tiene un deudor solidario, en cualquiera de los dos casos puede reemplazar este requisito por un depósito en una entidad financiera (encargo fiduciario).

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