El dinero prestado volvió a ser más caro en Colombia. Con la tasa de interés del Banco de la República en 12 % y una inflación anual de 6,14 % en junio, empresas y hogares enfrentan un escenario en el que endeudarse exige hacer cuentas más cuidadosas.
Para las empresas, especialmente las Mipymes, una opción es no depender exclusivamente del crédito bancario tradicional para resolver sus necesidades de caja. Existen alternativas que permiten obtener liquidez sin concentrar toda la financiación en préstamos de corto plazo.
“En un escenario de tasas altas, las empresas deben mirar más allá del crédito bancario tradicional y revisar el costo completo de cada alternativa de financiación”, explica Joan Adrián Salcedo Miranda, docente de la Especialización virtual en Gerencia Financiera de la Fundación Universitaria del Área Andina.
Una regla resulta especialmente importante: una necesidad permanente no debería cubrirse con deuda de muy corto plazo. Si una empresa recurre constantemente a obligaciones que debe pagar rápidamente para mantener su operación, puede terminar destinando una parte cada vez mayor de sus ingresos a cubrir compromisos financieros.
Por eso, en un escenario de tasas altas también conviene revisar el presupuesto. Salcedo recomienda trabajar con tres escenarios: base, restrictivo, severo y recalcular en cada uno las ventas, los márgenes, el costo de la deuda y el flujo de caja. También resulta recomendable mantener una proyección móvil de caja de 13 semanas, conservar un colchón de liquidez y evitar financiar activos de largo plazo con obligaciones de corto plazo.
El crédito también se encarece en el hogar
Para las familias, uno de los principales focos de atención son las tarjetas de crédito. Según el insumo, para agosto de 2026 la tasa de usura para crédito de consumo y ordinario se ubica en 29,66 % efectivo anual. Con este costo, la tarjeta debería utilizarse preferiblemente como medio de pago y no como una extensión permanente del ingreso.
Cuando sea necesario financiar una compra, conviene revisar cuánto terminará costando y evitar acumular cuotas que comprometan una parte importante del ingreso mensual. Un criterio conservador es mantener el total de las cuotas de deuda del hogar por debajo del 30 % del ingreso neto mensual.
El cupo aprobado por un banco tampoco indica cuánto puede gastar responsablemente una persona: mide su exposición crediticia, no su capacidad real de pago. Pagar solo el mínimo puede prolongar la deuda y aumentar los intereses, mientras que los avances en efectivo suelen resultar todavía más costosos.
Qué hacer con los recursos disponibles
Las empresas que tienen excedentes de caja pueden aprovechar las condiciones de tasas altas mediante instrumentos locales de renta fija, siempre de acuerdo con sus necesidades de liquidez y nivel de riesgo.
Una posibilidad es distribuir los vencimientos entre cuentas remuneradas, fondos de mercado monetario, CDT y títulos de deuda pública de corto plazo. El dinero destinado a nómina, impuestos o proveedores no debería exponerse a inversiones que puedan perder valor o que no estén disponibles cuando se necesiten.
Tampoco resulta recomendable trasladar masivamente los recursos a dólares solo por esperar una devaluación. Si una empresa tiene pagos futuros en moneda extranjera, sí puede considerar mecanismos de cobertura para reducir ese riesgo.
Por otra parte, los problemas financieros pueden aparecer antes de que una compañía se quede sin dinero. Una señal importante es la relación entre la utilidad operativa y los intereses que debe pagar. Si esta cobertura cae de manera sostenida por debajo de 1,5 veces, requiere atención; cuando baja de una vez, la operación ya no alcanza para cubrir los intereses. También deben vigilarse el crecimiento de los gastos financieros frente a los ingresos.Si una empresa empieza a endeudarse de manera recurrente para pagar nómina o impuestos, la situación requiere especial cuidado.
Ahorrar también es una estrategia frente al crédito caro
Para los hogares, proteger el ahorro comienza por reducir la presión de las deudas. Una primera meta es construir un fondo de emergencia equivalente, idealmente, a entre tres y seis meses de gastos esenciales.
La segunda consiste en concentrar los pagos adicionales en la deuda con mayor tasa, mientras se mantienen los pagos mínimos de las demás. Una compra de cartera puede ser conveniente si reduce realmente el costo total y no termina generando nuevo endeudamiento.
La tercera es convertir el ahorro en una obligación del presupuesto. Separar una cantidad apenas llega el ingreso suele ser más efectivo que esperar a ver qué queda al final del mes.






