El potencial de crecimiento de Colombia cayó de más del 4%, antes de 2010, a cerca del 2,5% en la actualidad, según el informe Foundations for Growth and Competitiveness 2026, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La organización relaciona esta desaceleración, entre otros factores, con el prolongado estancamiento de la productividad. Para recuperar el potencial de crecimiento del país, la OCDE señala la reactivación de la inversión, el impulso a la innovación y el fortalecimiento de las competencias como medidas necesarias.
Este escenario también afecta a las empresas y refuerza un desafío: ¿cómo transformar la tecnología en aumentos reales de productividad, eficiencia y competitividad? Para TOTVS, la respuesta no está en acumular herramientas, sino en elegir soluciones capaces de resolver problemas concretos del negocio. La tecnología genera valor cuando mejora un indicador, elimina una dificultad o aumenta la capacidad de la empresa para atender al mercado.
“En el ámbito empresarial, la productividad no aumenta por reunir más herramientas, sino por transformar capacidades en resultados. Cuando la tecnología se adopta sin un objetivo de negocio, un responsable definido y una métrica de éxito, la innovación puede quedarse en una iniciativa aislada, aunque la herramienta sea avanzada”, afirma Ivaldo Pereira, Head de TOTVS Andina.
Este enfoque obliga a revisar cómo se evalúa la transformación digital. El número de licencias contratadas, sistemas implementados o pruebas realizadas describe la actividad tecnológica, pero no necesariamente su impacto. Para saber si una inversión creó una ventaja competitiva, la empresa necesita observar qué cambió después de su implementación: tiempo de respuesta, errores operativos, previsibilidad, costos, productividad o experiencia del cliente.
El punto de partida debe ser la estrategia. Antes de aprobar un proyecto, la organización necesita definir qué problema resolverá, cuál será el resultado esperado, quién responderá por el proceso y cómo se medirá su evolución. A partir de esa definición, TOTVS recomienda construir la base tecnológica en tres pasos:
- Actualizar la gestión. Un ERP actualizado permite organizar procesos, reglas y transacciones, además de ofrecer una visión consistente de la operación.
- Ganar escalabilidad con la nube. La infraestructura en la nube facilita la disponibilidad, la evolución de las soluciones y la incorporación de nuevas capacidades de acuerdo con las necesidades del negocio.
- Gobernar los datos. Contar con datos de origen conocido, estándares de calidad, permisos de acceso y criterios comunes permite medir resultados y tomar decisiones con mayor seguridad.
Sobre esta base, tecnologías como la inteligencia artificial pueden dejar de ser experimentos aislados y pasar a operar dentro del contexto de la empresa. Esta visión orienta a LYNN, la foundation de IA B2B de TOTVS, concebida para habilitar agentes especializados que comprendan los datos, procesos y reglas de cada negocio.
“La ventaja competitiva no proviene de adoptar primero o de tener más herramientas, sino de ejecutar mejor. La empresa que conecta estrategia, gestión y tecnología puede aprender más rápido, corregir antes y transformar innovación en resultados sostenibles”, concluye Pereira.
Fuente: Foundations for Growth and Competitiveness 2026: página 168.





