
Un nuevo estudio global de Priority Pass confirma lo que muchos aficionados ya sospechaban: el fútbol no solo mueve pasiones, mueve billeteras.
Los hinchas que viajan por amor a este deporte gastan en promedio USD $1.476 por viaje, un 46% más que otros viajeros deportivos, consolidando al turismo futbolístico como uno de los segmentos de mayor valor dentro de la industria de viajes.
Priority Pass, la red de salas VIP aeroportuarias más grande del mundo con presencia en más de 1.800 salas en 146 países, ha seguido de cerca la evolución del comportamiento de los viajeros en torno a los grandes eventos deportivos. Sus datos históricos muestran crecimientos significativos en el uso de salas VIP durante torneos anteriores: en Rusia 2018, ciudades como Volgogrado registraron incrementos del 83%, Sochi del 72% y Nizhny Novgorod del 67%. En Qatar 2022, Doha vio un aumento del 74% durante el torneo frente al mes previo.
Para Christopher Evans, CEO de Collinson International, propietaria y operadora de Priority Pass, este cambio refleja una transformación profunda en la relación entre deporte, viaje y lealtad. «Las personas están organizando cada vez más sus viajes alrededor de experiencias que les importan profundamente. Los grandes eventos deportivos no sólo movilizan viajeros, también generan recuerdos, conexiones emocionales y oportunidades para que las marcas formen parte de esos momentos».
Sin embargo, el monitoreo reciente de Priority Pass en este último gran torneo de fútbol revela un patrón distinto en las ciudades sede de Estados Unidos, México y Canadá. A tres semanas de iniciado este evento, el esperado incremento en los viajes aún no se ha materializado: ciudades clave como Nueva York/Nueva Jersey y Boston registran una disminución en los volúmenes de viaje, mientras que Dallas presenta un crecimiento inferior al 5%. Lejos de ser una anomalía, esta tendencia podría anticipar cómo se verán los grandes eventos deportivos multisede de aquí en adelante.
Este cambio en los patrones de viaje no refleja una pérdida de interés en el fútbol ni en el turismo deportivo, sino que refleja una transformación en la manera en que los aficionados toman decisiones. Según la investigación de Priority Pass realizada entre más de 12.500 viajeros en 20 mercados globales, el fútbol sigue siendo el deporte que más viajes genera en el mundo, con un 54% de aficionados en las Américas que viajan motivados por esta pasión deportiva. Así mismo, el viajero de hoy es más deliberado, más estratégico y más exigente con su experiencia.
Las motivaciones principales del viajero deportivo lo confirman: el 49% viaja por la emoción de los eventos en vivo, el 48% por su pasión por un deporte o equipo específico, y el 46% porque el deporte es una oportunidad para explorar nuevas ciudades. Este último dato es especialmente relevante: casi la mitad de los viajeros deportivos no viaja solo al evento, sino que construye un itinerario más amplio alrededor de él. Entre Millennials y Generación Z, esa proporción sube al 49%.
El gasto lo refleja también. Los viajeros de fútbol estiman un gasto promedio por viaje de aproximadamente USD $1.476, frente a USD $1.011 de otros viajeros deportivos —una diferencia del 46%— lo que confirma que el turismo futbolístico sigue siendo de alto valor, aunque los patrones de movilidad estén evolucionando.





