El próximo 16 de abril la Casa del Teatro Nacional estrena “Bahía y el ángel caído”, dirigida y escrita por Ricardo y Nicolás Dávila, un thriller psicológico que explora cómo la justicia, la memoria y la violencia se entrelazan en una historia conmovedora.
La obra revela una verdad que confronta los límites, convirtiéndola en una reflexión profunda: Isabella Gómez, Ramistelly Herrera, Alvaro Bayona, Esteban Godoy y Kim Arévalo, le darán vida a los personajes de esta obra; interpretaciones que reconstruyen con fuerza y sensibilidad las voces silenciadas, mostrando la realidad cuando la luz se convierte en oscuridad desde la perspectiva de cada uno.
“Bahia y el ángel caído” es una puesta en escena que invita al público a interactuar activamente durante la obra, quienes tomarán la difícil decisión de elegir uno de tres finales alternativos, convirtiéndose así en parte esencial del relato.
A través de múltiples miradas y decisiones morales, el montaje reflexiona sobre las consecuencias de nuestros actos, la posibilidad de un arrepentimiento genuino frente a cualquier tipo de violencia y la existencia de una reparación real. La obra cuestiona qué significa hacer justicia cuando el agresor se transforma y confronta sus límites entre la justicia y la oscuridad, abriendo un debate interno sobre la memoria, la conciencia social, el dolor y la transformación. ¿Sanar implica perdonar, castigar o recordar?
Sinopsis
Bahía y Ángela crecen siendo el lugar feliz de cada una. Durante la Guacherna del Carnaval de Barranquilla, ambas presencian el abuso de una mujer a manos de un hombre oculto tras una máscara de marimonda; Ángela elige olvidar y perseguir su sueño de convertirse en Reina del Carnaval, Bahía, en cambio, se obsesiona por encontrar al culpable y años después, funda Las Comadrejas, una organización clandestina que captura agresores y los obliga a enfrentarse entre sí en una gallera.
Diez años después, Marcos, padre de Bahía y fiscal general, convierte la captura de Las Comadrejas en prioridad nacional sin saber que su propia hija lo dirige. Mientras Ángela alcanza la fama lejos de ella, Bahía cree haber encontrado al culpable en Martín, su terapeuta shakti, un hombre que asegura haberse transformado e incluso haberse castrado como acto de redención. Cada noche, el público decidirá el destino de Martín: perdón, reparación o castigo.






