Más de 2.000 artistas, cerca de 400 actividades, invitados de Colombia y de otros países y una programación que va del teatro de gran formato a las historias contadas en una plaza de mercado.
El Festival Internacional de la Cultura Campesina vuelve a poner a Boyacá en el centro de la conversación cultural.
Del 2 al 12 de octubre, Boyacá será escenario de una programación que reúne más de 2.000 artistas y alrededor de 400 actividades, con presencia de delegaciones de Valle del Cauca, Caldas, Risaralda, Chocó y Quindío, además de invitados internacionales de Estados Unidos, Chile, Argentina, Rumania, México, Rusia y Venezuela.
Flora Martínez llegará con Frida Libre, una puesta en escena alrededorahlo que tendrá además un conversatorio con la actriz.
Teatro Petra, una de las compañías más reconocidas del país, presentará Labio de Liebre, obra de Fabio Rubiano que aborda memoria, violencia y reconciliación.
También estarán Teatro La Cuarta Pared, de Argentina, con El Túnel; Teatro Itinerante del Sol, con El lenguaje de las piedras; Los Animistas, con Lobo; La Congregación Teatro y varias compañías nacionales y boyacenses.
Y hay una coincidencia que resulta particularmente interesante: mientras llegan compañías con obras que hablan de las grandes preguntas de la sociedad, el teatro boyacense pondrá en escena sus propias historias.
Entre ellas, Entre Papas y Estrellas: Historias Campesinas que Brillan en el Cielo, de Urdimbre Teatro.
Es decir: el campo también sube al escenario.
Música para escuchar a Boyacá y al mundo
La música tendrá uno de sus momentos especiales con Puerto Candelaria, que llegará al Teatro Mayor Bicentenario junto al invitado especial Daniel Castillo.
Pero el FICC también tiene una apuesta por la música de cámara, los nuevos lenguajes y los sonidos internacionales. Habrá conciertos de piano con Simon Vlasov, de Rusia, propuestas como Film Dreams Concert Orchestra, la Semana Internacional de Música de Cámara y una amplia participación de músicos boyacenses.
Y, por supuesto, la carranga.
La Carranga Sinfónica, con la Banda Sinfónica Nacional de Colombia y artistas y agrupaciones vinculadas a este género, resume buena parte del espíritu del Festival: llevar una expresión nacida en el mundo campesino a escenarios de gran formato sin desprenderla de sus raíces. La propuesta ya había sido presentada como uno de los grandes símbolos del FICC 2026.





