La seguridad estructural y la infraestructura técnica de las edificaciones se posicionan como una prioridad de seguridad nacional y salud pública para evitar complicaciones durante la evacuación y que se generen nuevas emergencias.
Por esta razón, contar con instalaciones eléctricas e insumos de iluminación y construcción que cumplan estrictamente con el Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas (RETIE), el Reglamento Técnico de Iluminación y Alumbrado Público (RETILAP) o la Resolución 1856 de 2017 para barras corrugadas de acero, que establecen los requisitos de calidad, seguridad y sismo resistencia exigida, deja de ser solo un trámite normativo y se consolida como una medida vital para salvaguardar vidas y proteger el patrimonio.
«Un sismo de gran magnitud pone a prueba la infraestructura de todo un país en cuestión de segundos. El cumplimiento estricto de las normativas de seguridad eléctrica no es un requerimiento administrativo, es la garantía de que una edificación no sufra fallas secundarias que puedan poner en riesgo a las personas mientras evacúan o buscan resguardo», indicó William Vizcaíno, Director General de NYCE en Colombia.
Recomendaciones para la prevención de siniestros
Frente a la recurrencia de los movimientos sísmicos en el territorio nacional y para mitigar riesgos en instalaciones eléctricas e iluminación ante desastres naturales, NYCE reafirma su compromiso con la seguridad y la competitividad de las empresas en Colombia, impulsando la cultura de la evaluación de la conformidad para construir espacios más seguros y resilientes ante los retos sísmicos de la región a través de estas 5 recomendaciones:
– Garantizar insumos e instalaciones certificadas: Asegurarse que todo equipo, material, instalación eléctrica y de iluminación, así como insumos de la construcción como barras corrugadas, cuenten con certificados de conformidad expedidos por organismos de evaluación de la conformidad acreditados. Garantizar el cumplimiento pleno del RETIE, el RETILAP y otros reglamentos técnicos colombianos, asegura que los componentes resistan esfuerzos mecánicos, variaciones de tensión y condiciones de estrés térmico o sísmico.
– Implementar sistemas de desconexión y corte automático: Disponer de interruptores termomagnéticos, diferenciales y de protecciones ante fallas de arco o sobretensiones adecuadamente calibrados. Asimismo, se aconseja contar con sistemas de corte automático de suministro eléctrico activados por presencia de falla o movimiento sísmico para evitar incendios secundarios.
– Asegurar la fijación mecánica y soporte sismorresistente: Todas las luminarias, bandejas portacables, tableros y transformadores deben contar con anclajes y soportes mecánicos diseñados bajo criterios sismorresistentes. Una luminaria desprendida o un tablero eléctrico volcado durante un sismo constituyen un riesgo latente de impacto directo y de cortocircuito severo.
– Mantener operativos los sistemas de iluminación de emergencia (RETILAP): Durante un sismo es común la interrupción del fluido eléctrico principal. Es indispensable que los sistemas de alumbrado de emergencia y la señalización luminosa en rutas de evacuación cuenten con respaldo de batería probado, garantizando niveles adecuados de luxes y autonomía para dirigir evacuaciones seguras en momentos de baja visibilidad o pánico.
– Realizar auditorías y mantenimientos preventivos periódicos: Las instalaciones eléctricas sufren desgaste y fallas imperceptibles con el paso del tiempo otras pequeñas réplicas. Es vital realizar inspecciones periódicas a cargo de profesionales calificados para detectar puntos calientes, empalmes defectuosos, cables expuestos o falta de aislamiento, corrigiendo anomalías antes de que ocurra un evento de gran escala.
Los sismos son imposibles de predecir pero siguiendo estas recomendaciones en materia de prevención, ya sea en el hogar o en la oficina, es posible sumar probabilidades de supervivencia ante este tipo de catástrofes.






